Era el primer día de clases, cursaba no se si el segundo o tercer semestre de la universidad, ése día mi papá me llevó a la escuela, eran 10 minutos antes de las 7 de la mañana, llegando a la Ciudad Universitaria, entra mi papá al estacionamiento de la Facultad de contaduría, para dejarme en la mera puerta, y de repente lo vi...caminaba derechito, recuerdo que traía una camiseta roja y un pantalón de mesclilla celeste, tenis blancos, caminaba rapidito, lo vi de espaldas, y no pude evitar dejar de verlo hasta que mi padre lo revasó y sin dejar de mirarlo mi cuello se torció hacia atrás para poder verle su cara, no se porque lo vi muuuy brillante, tenia luz su cabello negro y su piel blanca hacia que se viera mas brillante...me pregunté ...a donde va? a que Facultad pertenece? porque ese estacionamiento era compartido con la Facultad de Leyes, La de Filosofía y Letras y la de Contaduría que era en la que yo estaba, lo seguí viendo hasta que pude, mi padre me dijo...quien es hija? y le dije mintiéndole, un compañero pero estaba en otro turno, yo creo que pidió el cambio a la mañana, le di un beso y me bajé a clases.
Apenas entré y recuerdo que ya había llegado Claudia, una amiga que me había guardado lugar a su lado y que le cuento....Fíjate que acabo de ver a un chavo y me llamo mucho la atención, no se Claudia nunca me había pasado que alguien que no conozco atrajera tanto mi atención, muy raro, quien sabe quien será porque nunca lo había visto, es de esas veces que los ves y sientes que algo te atrae a el, no sabes porque pero hasta sientes mariposas en el estomago y el corazón late mas rápido,no se amiga muy raro, y no creas que muy guapo, era normal pero me llamo la atención, quien sabe.
Cuando le decía eso yo le daba la espalda a la puerta del salón pero ella si veía a las personas que entraban, de repente me dice...Oye el chavo que me dices trae una camiseta roja y un pantalón de mesclilla? y le digo SI! lo viste? y me dice...SI acaba de entrar al salón, en eso volteo y ahí estaba, se sentó en el último banco en un rincón.
A partir de ese momento se convirtió en una persona especial para mi, comenzamos a platicar de temas que solo se platican con personas a las que se tiene mucha confianza, y a pesar del poco tiempo de conocernos parecía que nos conocíamos desde hace mucho, no se, era mi paño de lágrimas, era mi confidente, era mi complice, era mi amigo.
No supe en que momento empezamos a vernos en la escuela, en la casa para hacer tareas o estudiar, en las fiestas no me sentía igual si no iba, cuando empecé a trabajar también iba a mi oficina, conosía a todas mis amigas, a mis jefes, sabia lo que hacia y nunca criticó o me hizo sentir mal, me aceptaba tal cual soy, reía con mis alegrías, se sorprendía de mis contestaciones con algunos maestros y sabia que mi vida era rosa y me aceptaba así.Me encantaba salir con él, llegamos a ir a conciertos, me acompañaba el día de la virgen de Guadalupe a la peregrinación a la basilica solo por acompañarme porque el es Ateo, gracias a dios(así dice él).Solo una ves salimos a Laredo con unos amigos de viaje, no me cuerdo porque el fue con nosotros. Supo de mis pretendientes de mi único novio que luego fue mi esposo (que por cierto a el nunca le gustó), y nunca perdimos comunicación.
El sigue siendo parte de mi vida, lo quiero mucho y ha estado conmigo en las buenas y en las malas, somos amigos, aunque la verdad lo que yo siento por el es algo mas que una amistad, es una relación que no tiene nombre, tampoco es amor, nunca fuimos pareja, pero ha sido un apoyo muy importante en todos y cada uno de mis procesos de mi vida.
Me he puesto apensar que mis mejores charlas han sido las que he tenido con él, es más, la mejor platica que he tenido con Alejandro no le llega ni a la peor plática que he tenido con él.
Amigo...eres grande, eres brillante, te admiro, y aunque nunca lo dices porque se que prefieres demostrarlo con hechos, se que me estimas. Y muchas Gracias por escucharme, por no darme la razón cuando no la tengo, por tu punto de vista masculino, por acordarme de mis valores que con tanta bronca se me olvida que tengo, por no defender lo indefendible, por ubicarme, por estar ahí. por seguir ahí.
Un beso.
Deyanira.